Desequilibrio energético en la pareja


Las mujeres que pueden con todo, atraen a hombres que no sirven para nada. Escuché esta frase hace poco, la verdad no recuerdo dónde. 

Quedó grabada en mi mente y dando vueltas como un trompo. 

Tratando de razonar y profundizar estas palabras me doy cuenta que son muy probables, aunque sin duda no son una regla sine qua non.

Las mujeres ahora estamos acostumbradas a resolverlo todo basándonos en un feminismo mal concebido, la presión social y la gran cantidad de "hombres poco útiles" que proliferan como virus de pandemia; me preocupa que una cosa es consecuencia de la otra, es como un círculo vicioso.

Cada vez que una mujer resuelve sola los problemas familiares, de pareja, hijos, escuela y hasta económicos, está haciendo a su vez al hombre menos participativo y eficiente en la atención de la familia y en la resolución de crisis. Asumiendo ella el rol masculino y con esto afianzando que los hombres sean poco útiles como pareja. 

Así también, cada vez que un hombre se hace el desentendido de los problemas familiares, cada vez que se comporta evasivo e indiferente, cada vez que no es capaz de cambiar un bombillo ni una llave que gotea, creyendo que solo por ser el proveedor a medias, porque en la mayoría de los casos la mujer también trabaja, ya tiene saldada su cuota de participación en la construcción de la familia, él está haciendo que la mujer irrestrictamente se encargue de todo en el hogar, además de trabajar. También se debe a que como la mujer está asumiendo en parte el rol del hombre en casa, él no encuentra el espacio adecuado para desarrollar esas habilidades.

Esto crea algo así como un desequilibrio energético en la pareja. 

El hogar y la familia, son una mochila muy pesada para llevarla una sola persona. Sin romantizar la convivencia y la familia, debo decir que la familia es lo mejor del mundo, es un espendio de amor, confianza, empatía, nos enseña a convivir y a pertenecer. La familia es el núcleo de la sociedad, aunque la verdad es mucho más, es la garantía de la sobrevivencia de la humanidad, y no solo eso, si no que de la familia depende si el futuro de la humanidad será garantía de paz, amor, fraternidad, avance científico, seguridad alimentaria, desarrollo sostenible, salud, ciencia y mucho más. Viéndolo así, como es, ¿no te parece que no debe estar solo sobre los hombros de una sola persona? Una persona que cree que puede con todo, una persona cansada de esperar apoyo voluntario de su par. 

Quiero creer que desde ya estamos las nuevas generaciones de padres, tratando de revertir esa situación y aunque es muy dificil romper con los círculos viciosos, apuntemos a criar hombres útiles y mujeres que sean capaces de gestionar y aceptar la participación que debe haber en una familia. 

Los hombres que son poco útiles, no saben gestionar sus emociones ni sus responsabilidades como esposo, como padre de familia, hombres que cada vez saben menos de herramientas y principios básicos para reparar cualquier artefacto, hombres que no saben si el agua está hirviendo o que son incapaces de lavar un inodoro y mucho menos orientar a su hijo con una tarea simple de la escuela. Estos tipos de hombre necesitan una mujer que resuelva todas sus deficiencias, una mujer que pueda con todo y cuando digo todo, es todo. 

A la vez las mujeres que pueden con todo, atraen a hombres poco útiles porque creen que necesitan demostrar al mundo que son completamente autosuficientes, estas mujeres no permiten que nadie más haga las cosas porque piensan que quedarán mal hechas. Y que es más desgastante explicarle 10 veces al hombre cómo se hace algo, que hacerlo ellas de una vez. Igualmente se queja de que nadie ayuda y que su pareja es cada vez menos útil y menos pensante. Todo se lo ponen fácil porque no lo creen capaz. 

Así, las mujeres que pueden con todo atraen a hombres que no sirven para nada. 

A mi me parece tan sublime cuando el hombre representa seguridad para la mujer,  para la familia, eso de sentirse una respaldada y respetada por un hombre fuerte, por un hombre que soluciona, que no se queja de todo y que no hay rogarle para que haga lo que debe hacer. Un hombre que no es una carga, que es honesto y fiel a su palabra. Y que una mujer muestre su lado blando, sensible y permita al otro hacer su papel de proveedor, protector, colaborador; una mujer que reconozca sus límites, no porque no pueda con "cargas pesadas" si no porque comprenda y acepte que tiene a su par que está ahí para ella. 

Ambos debemos cambiar las perspectivas de vida. Tenemos mucho qué sanar, definitivamente necesitamos terapia. 

No quiero victimizar ni a uno ni al otro, pero está claro que así no vamos por buen camino. 

Sé que en este tema hay muchas opiniones encontradas, y cada una de estas están normalmente amarradas a la generación que pertenecemos. Nunca se podrá complacer a todos, sin embargo, debemos coincidir en algo, todos queremos el bienestar de la familia, el cual considero está muy relacionado en cómo nos entendemos con nuestra pareja, entonces, qué tal si colaboramos cada uno con una parte, unos aportando más y otros soltando riendas, no para que se desboquen si no para que aprendan a tomar el control compartido. 

Pido disculpas a los que se pudieron sentir ofendidos con estas líneas, esa no es mi intención, mi verdadero fin es dejar al descubierto una realidad cada vez más presente y con esto concientizarnos para garantizar un mundo mejor a nuestros hijos y nietos. 


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