Mi Perú querido
Un 17 de marzo de 2018 llegamos a Lima mis dos hijos y yo, en un avión procedente de Bogotá, Colombia; desde Venezuela a Bogotá nos trasladamos por tierra. Era la primera vez que salía del país y a pesar de todas las dificultades que tuvimos y la situación que vivía y vive Venezuela, el viaje fue relativamente fácil. Mamá debió estar rezando por nosotros en cantidades industriales. Cuando llegamos a Lima, nos recibió el que era mi esposo, el padre de mis hijos, el hombre que yo amaba profundamente, tuve el recibimiento más parco de la historia, en ese momento se hizo mucho más evidente lo que era ya muy notorio. Desde que llegamos a Lima, ya hace 7 años, estamos en el mismo lugar, solo que al llegar era un departamento y ahora es un hogar. No teníamos nada de nada. Ni una cuchara ni una almohada. Solo 2 colchones inflables, una cocina de mesa de dos hornillas con una bombona pequeña de gas. Al principio era inevitable que extrañáramos lo material, la cómoda cama,...