La medida de la correa



Tengo una correa desde hace 11 años aproximadamente, tal vez sea un poco más, ya no lo recuerdo; y aunque no lo crean; o si, no lo sé; aún la uso casi a diario. He comprado 2 correas más en ese transcurso, pero no las he usado, no me siento cómoda con ellas.
Eso tiene varias lecturas, una es en definitiva, que la correa es de buena calidad, está un poco maltratada, pero en muy buen estado, la hebilla la he cambiado un par de veces, a pesar de eso sigo pensando en que esa correa fue una muy buena inversión, 10 de 10. 
Otra lectura muy importante es que mi peso o contextura física, no debe haber variado mucho para poder seguir usándola. He ido y venido entre el primer y último agujero en esos 11 años, debo confesar que en los últimos 2 años me he mantenido a la fuerza en el último, donde ya no da más. Me atrevería a decir que es una herramienta que me permite medir y controlar mi peso y "el pico", me doy cuenta que ya no puedo comer más, cuando sentada debo desatar la correa para poder respirar con comodidad. Hace 4 años tuve la osadía de mandarla a cortar un poco porque me quedaba larga, fue un momento crítico en mi vida que me costó varios kilos y muchas canas prematuras, no pensé que todo pasa y que volvería a recuperar esos kilos (lástima que mis cabellos castaños ya no volvieron), sin embargo, la correa se ha mantenido fiel conmigo y yo con ella. Ahora que lo pienso esa debe ser la razón por lo que ahora me mantengo en el último agujero sin remedio.
También puedo interpretar de mi correa que hay cosas materiales sencillas con las que creamos un vínculo fuerte, si la ves estirada puedes observar un par de pliegues o curvas que coinciden con puntos específicos de mi cintura, ella se ha amoldado a mi y yo a ella, juntas nos sentimos cómodas, somos casi que un complemento, por eso las otras correas no las uso, porque no tienen las marcas de todo lo que hemos pasado ella y yo. Lo mismo nos pasa con ese jean, camisa y hasta ropa íntima que usamos con mucha más frecuencia, porque parece que ya forma parte de ti. 
Mi correa por ahora no la cambio por otra, es más, debería hacerle un cariñito y llevarla a pintar, pulir o algo así, estoy segura de que se vería mucho mejor y además le retribuiría un poco todo lo que ha hecho y aún hace por mi. 
Quien pensaría que se podía decir tanto de una simple correa. 

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