Las mujeres estamos hechas de culpa
La culpa es una emoción humana, es una apreciación subjetiva desagradable que sentimos cuando hemos faltado a lo que se considera moral o ético, y que además causa daño a uno mismo o a otra persona. Esa culpa puede causar remordimiento, angustia y unas ganas locas de enmendar eso que te hace sentir culpable. En ocasiones la culpa nos puede ayudar en la convivencia, pero hay casos en que se vuelve intensa y sofocántemente excesiva.
Estudios indican que las mujeres experimentan sentimientos de culpa con mayor frecuencia e intensidad que los hombres, ¡qué sorpresa, jamás lo habría pensado! (sarcasmo).
Las mujeres somos altamente sensibles a la culpa, supongo se debe en gran parte a las expectativas sociales y a que tenemos una mayor orientación a las relaciones interpersonales y ese socializar parece que nos compromete de una forma u otra.
Las mujeres solemos sentir más culpa por el equilibrio entre trabajo y familia o la maternidad. Es que si solo nos queremos dar un tiempo para nosotras ya pensamos que somos egoístas, sentimos culpa por ante ponernos a los demás, sobre todo cuando se trata de los hijos.
Las mujeres estamos hechas de culpa, es tanto así que a veces sentimos culpa ajena, culpa de los errores y omisiones de nuestros hijos, culpa por la pareja que no se comporta adecuadamente, culpa por ese familiar que no se adapta o no conoce límites, es como si nos sintiéramos responsables de las acciones del otro.
Es mucho lo que se le exige a una mujer, desde todo punto de vista, se le impone normas de obediencia, empatía excesiva y perfección en todos los ámbitos (maternidad, carrera, físico), se espera mucho de nosotras. Por lo general, somos educadas para priorizar a los demás, esto nos genera una "culpa insaciable", porque siempre tratamos de satisfacer expectativas que son inalcanzables.
El sábado pasado tuve la tarde y parte de la noche "libre", mis hijos estaban reunidos con unos amigos fuera de casa, y yo dije "ahora sí, este es mi día... estoy sola, puedo dormiiiir, ver TV o comer lo que quiera sin sentirme culpable." Me acosté y me dispuse a dormir, adivinen qué... me empezó a sabotear mi cerebro, pensaba cómo voy a dormir si debería aprovechar de poner la lavadora, lavar el baño a fondo, arreglar la cocina, arreglar el closet, en fin, en esos minutos que estuve tratando de conciliar el sueño, solo pensaba en lo que había de hacer y sentía culpa de estar perdiendo el tiempo acostada. No me quedó más remedio que levantarme. No hubo paz en mi, hasta que me levanté y dejé de sentir culpa. Arreglé la cocina, cocí unos bolsos de mis hijos y lavé el baño. Al final me sentía cansada, pero mentalmente libre.
Sé que mis hijos ya no son pequeños, tienen edad para ser medianamente independientes, pero aún siento culpa cuando decido hacer cualquier cosa que me priorice. Y muchos pensarán, que soy exagerada, sin embargo, hablando con otras mujeres de este tema me di cuenta que no soy yo nada más, somos una gran mayoría las que sentimos así, unas en más y otras en menos medida. Es como si hacer algo que nos guste, algo que nos plazca o simplemente elegirnos a nosotras mismas primero fuera un pecado, algo incorrecto y hasta no ético. Por supuesto que también están las que no sienten ni pio (este es el otro extremo y también es un problema grave), o las que han sabido manejar está situación y tienen el tema de la culpa perfectamente equilibrado.
Las mujeres estamos hechas de culpa, culpa propia, culpa ajena, culpa prestada, de cualquier forma es culpa.
Los hombres en cambio, por lo general, tienden a sentir menos culpa, de hecho se disculpan mucho menos, es difícil que un hombre tenga algún malestar emocional, lo que los hace menos vulnerables.
Leí en un estudio publicado en el "Spanish Journal of Psychology" que según los expertos, no es que las mujeres sientan mucha culpa (que de hecho también es) sino que muchos varones sienten demasiada poca, eso hace que los puntos de comparación sean más extremos. Personalmente siento que hay algunas variables que sin duda son importantes, las biológicas que hacen a las mujeres muchos más sensibles que los hombres, las de crianza generacional que sigue siendo más estricta y exigente para la mujer que para el hombre y la sociedad que cada vez espera más de la mujer y menos del hombre.
Sería conveniente que las prácticas educativas en casa y a nivel general en la sociedad, tendieran a debilitar la culpa excesiva en las mujeres y a la vez se fortaleciera la sensibilidad y empatía en los hombres, esperando que con esto podamos llegar a un punto de equilibrio que nos permita tener una mejor convivencia familiar y social.
A ti mujer que me lees, deseo de corazón que pronto puedas controlar los sentimientos de culpa, eso te dará oportunidad de quererte más cada día, y con el ejemplo podremos educar correctamente a nuestros hijos. Rompamos esas cadenas pesadas que no nos dejan avanzar.

Yeli un abrazo, Dios te bendiga, te deseo muchos seguidores para estas reflexiones 😘
ResponderBorrarJorge un abrazote para ti también 😘
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