Las tres
Somos cinco hijos los de mamá, de esos somos tres hermanas, escribiré sobre nosotras.
A las tres nos separan muchos kilómetros de distancia en este momento y a eso se le suma el tiempo que pasa sin clemencia alguna, ese tiempo que es implacable y que nunca vuelve. Ahora somos más grandes, en este transcurso de tiempo han aparecido las primeras canas, las primeras arrugas y muchos achaques, aunque no estamos tan viejas, ya se nos nota que no estamos tan jóvenes.
Llevo casi 8 años que no las veo físicamente, claro que hacemos video llamadas y conversamos frecuentemente, gracias al avance de las redes sociales, pero creo que para todos está claro que no es suficiente, hace falta el contacto físico, el en vivo, aquellas expresiones que solo se leen presencialmente, la complicidad del comadreo, miradas directas, una palmadita, un abrazo sofocador, el cafecito de la mañana o simplemente la tertulia o discusión por todo y por nada.
Soy la del medio por edad. Y como pasa en la mayoría de los casos, la menor es la más alta y la mayor la más bajita, ahí sigo quedando en el medio.
Nuestros hijos han crecido, ya no son niños, son por lo menos adolescentes y otros ya adultos, unos por edad y otros a la fuerza. Aun así muchas veces nos referimos a ellos como "los niños". Frecuentemente veo que "los niños" ya toman decisiones cada vez más adultas y eso me asusta. Aunque ese es nuestro fin como madres, hacerlos independientes, también parece que más pronto de lo que pensamos deberemos soltarlos definitivamente, aunque aún no nos sintamos preparadas para eso.
Estaban en Venezuela hasta el año pasado las dos extremas, y yo la del medio, en Perú. Ahora una de ellas está en España, lo que dificulta aún más la comunicación, por el tema de la diferencia de horario, el trabajo y demás compromisos.
Antes las personas emigraban de sus países natales y prácticamente no volvían a ver ni saber nada de sus familias, no había forma de comunicarse y regresar no era una opción muy viable. Ahora a Dios gracias, así estén en el fin del mundo, podemos mantener contacto con nuestra familia con una facilidad impresionante en comparación con lo que sucedía antes de las redes sociales.
Somos diferentes, antes lo notábamos más, pero ahora eso se ha desdibujado. Mi hermana menor era de esas que cuando limpiaba la casa no quería que nadie volviera a entrar y lo hacía con tanto afán que de verdad no provocaba pisar para no ensuciar. Mi hermana mayor era de esas que cuando limpiaba la casa, era solo "por donde pasaba la suegra", es decir, limpio pero sin tanto afán. Y yo, pues otra vez en el medio. Ahora, ya no hay tanto esfuerzo en esos menesteres y mi hermana mayor ya tiene más tiempo para afinar los detalles de la casa. Se nota que hemos crecido, con decirles que estamos en la etapa de tener plantas sin dejarlas morir.
Hemos pasado las tres por mucho, algunas veces han sido episodios muy fuertes, de esos que dividen nuestras vidas en un antes y un después, yo en lo personal debo decir que lamento no haber estado más presente en esos momentos. Nos hemos apoyado, si, pero pudimos haber hecho más, mucho más. Ahora siento que estamos más presentes la una con la otra, somos más empáticas y nos entendemos mejor. El tiempo nos ha dado esa extraña sabiduría de ver las cosas con más calma, de forma más objetiva, menos personal.
Hoy puedo decir que con todo el tiempo y la distancia que hay entre nosotras, nos siento más unidas que nunca, siento que las amo de forma diferente, más genuina que antes, ellas son para mi más que hermanas, son amigas, cómplices, sostén, quietud, sosiego, paz y tormenta.
Desde acá quiero decirles que deseo de todo corazón poder reunirnos pronto, antes de que el tiempo borre los recuerdos y nos haga desconocidas. Las amo.
¿Y tú, eres también el del medio?

Leerte ha sido como recibir ese abrazo apretado que tanto nos hace falta. Tienes razón, el tiempo es implacable, pero qué maravilla descubrir que, aunque nos salgan canas o las plantas ahora sobrevivan en nuestras manos, sobre todo ennla mías 🤭🤭 lo que realmente ha florecido es nuestra unión. La distancia física es real, pero esa 'sabiduría' de la que hablas nos ha permitido encontrarnos en un lugar donde los kilómetros no cuentan: el corazón. Yo también lamento y no te imaginas cuanto las ausencias, pero celebro este presente donde somos amigas y cómplices. Te amo, hermana, y decreto desde ya ese cafecito compartido sin pantallas de por medio
ResponderBorrarClaro que si Dios mediante así será. ♥️
BorrarAquí te espero siempre con los brazos abiertos y con un cafecito caliente ☕️♥️
ResponderBorrarHermana querida, creo que en verdad como dices ya el tiempo Gracias a Dios nos eata dando la sabiduría de ver las cosas con una perspectiva mas calmada
ResponderBorrarSi totalmente Jorge. Hemos avanzado
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