De amor nadie se muere
Dicen que de amor nadie se muere, pero yo diría más bien que de desamor nadie se muere.
Y si, probablemente nadie se muere de desamor, pero la verdad es que se siente como si uno lentamente se estuviera muriendo.
A mi pregunta de por qué duele tanto? Un sacerdote me dijo que dolía porque había sentimientos, porque aun amaba, aun importaba, dijo que con el tiempo dejaría de doler y todo pasaría.
Cuando una sola parte de una alianza ama y la otra, sencillamente no, es inevitable el declive, ese barco se hunde porque se hunde. No importa cuánto ames, cuánto lo intentes, cuánto perdones, cuánto aguantes, nada salvará esa alianza. Hace falta voluntad y para tener voluntad tienes que querer y para querer tienes que amar.
Mamá tenía un cuento de un bobo, al que le preguntaba su mujer: "¿me quieres? y él contestaba: pues si no la quisiera no la amara". Y ahí está precisamente lo importante, en el amar.
Amar y no ser correspondido es un nivel, pero amar y ser herido repetidamente por la persona que amas es un nivel superior, es algo que definitivamente se parece a estar muriendo.
Trataré de describir lo que se siente. El pecho duele como cuando uno agarra un aire y da una puntada con cada respiro; los ojos lloran diariamente a su voluntad, sin distinción de horario, lugar ni compañía; la piel se seca al punto de poder escribir en ella con tus propias uñas; el cabello cae sin aviso ni protesto, cambiando de color y textura como una vejez prematura; no duermes, no sueñas, solo pesadillas acompañan tus noches; tu peso no se controla porque ya no sientes hambre ni necesidad de comer; sabes que debes levantarte y seguir luchando aunque ya no sabes ni para qué; nada importa y todo molesta; afloran enfermedades dormidas que despiertan siendo crónicas. Seguro faltan muchas otros síntomas que ahora no se cómo plasmarlos y que además variarán de persona en persona.
El tiempo pasa rápido, muy rápido y uno acepta o comprende más lentamente. Seguro para algunos es más fácil y rápido y para otros nos es más difícil y lento. Algunas de estas variables deben influir en eso: círculo de apoyo emocional, circunstancias particulares de las "heridas", madurez emocional, creencias religiosas, salud física y mental, situación económica, entre otras.
Por dos años y medio lloré diariamente sin falta, algunas veces silenciosa y otras de forma desconsolada. Luego hice un propósito de año nuevo donde no me permitiría llorar a diario, entonces lloraba 3 ó 4 veces por semana (si ya sé, se escucha patético, pero es lo que hay), por un año más seguí llorando en esa frecuencia, disminuyendo un poco cada vez. Hoy, más de 4 años después sigue doliendo, sigo llorando, pero ya no es seguido, solo fechas especiales, momentos particulares, recuerdos fugaces de dolores profundos; ahora duele, si, pero con el aliciente de reconocer que no tenía remedio, que fue lo mejor que pudo pasar porque las cosas no iban a cambiar y así sería aún más doloroso.
Poco a poco me siento libre de todas esas ataduras, es como esa cuerda que se amarra a un árbol y que de estar expuesta a la lluvia y al sol, de tanto ser usada se va pudriendo y desgastando, así se va acabando el dolor de morir lentamente de desamor, al final te das cuenta, de que no mueres si no que renaces lentamente.
Definitivamente de amor nadie se muere, pero como duele.

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