Amigos entrañables
Estoy segura que para la mayoría de las personas la universidad fue, es y será lo mejor del mundo. No la cambiaría por nada. Se tienen tantas vivencias, amigos, amores, anécdotas, travesuras, decepciones, hay tantas risas, lágrimas, sueños, metas. Aun recuerdo y suspiro de añoranza. En la Universidad fui feliz.
Hay personas que pasan por nuestras vidas sin pena ni gloria, pero hay otras que son evidentemente más significativas, personas que cuando se conocen y comparten, son como agua para una planta, vitamina para el cuerpo. Seguro me entiendes, bueno, eso mismo fueron mis amigos de la Universidad para mí. No quería mencionarlos, por temor a dejar a alguno por fuera, pero es inevitable, mis amigos entrañables Yuli, Gabi, Dilue y Chuy (mi compadre), Eli Saul, Adelis, Gollo, Maritzabel, Felipe, Anita, Ana Celis, Tania, Juan Carlos. ¡Dios te ruego que no haya olvidado a alguno!
Cuando llegamos a la Universidad la mayoría de las personas tenemos un montón de ideas en la cabeza, expectativas, miedos, ilusiones, yo en lo personal como ya tenía una edad adulta (27 años) estaba un poco más centrada (eso creo), iba desde ya con mi norte puesto en estudiar full y terminar mi carrera cuanto antes, mientras paralelamente trabajaba. Aunque ya había obtenido un pre-grado como Técnico Superior Univesitario, al momento de estudiar Ingeniería tenía otro nivel, es decir, ya era mucho más que mayor de edad, era independiente, trabajaba y me podía costear todo sin mucha dificultad, eso le dio un plus a mi paso por la uni.
Recuerdo las veces que nos reuníamos para estudiar, sobre todo matemáticas ¡qué tortura!, sin embargo, me parecía tan divertido, encontrarnos y estudiar, resolver ejercicios entre chácharas y risas, las confidencias y los "no me dejes morir" (ellos entienden); las veces que terminamos en un bar después de estudiar, o los jueves cerveceros en "Ramiro Fozzi" a unas cuadras de la Uni. Al final de cuentas mi paso por la Universidad fue mucho más de lo que soñé, mucho más de lo que esperé, mis amigos fueron especiales.
Ahora la distancia nos separa, más que todo por la situación de mi país, estamos desperdigados por el mundo entre Venezuela, Argentina, Perú, México, EEUU, Colombia, España y no sé qué otro país más.
Hemos sido amigos cactus, esos que no hace falta regar, podar ni fertilizar, sino que así sin más ni más se mantienen, y no solo eso si no que crecen y florecen. Hoy por hoy, veo con asombro cómo han crecido los hijos de mis amigos, esos nenes que llevaban a las clases en la Universidad, o en nuestras salidas y paseos que íbamos acompañados de nuestra familia, y es que ya han pasado casi 20 años desde aquellos tiempos, toda una generación se puede decir.
Algunos nos vemos por fotografías y video llamadas, conversamos por chats y otros tienen la fortuna de verse y reunirse personalmente, somos un grupo variado en edad, así que ahora vemos algunas caras más maduras, con canas, un poco calvos, líneas de expresión, arruguitas y arrugotas (risas) y por supuesto los kilitos que antes no estaban; ya no nos acordamos de algunos episodios de esos tiempos, solo cuando vemos las fotografías... Y ahora que lo pienso, entra en vigencia la canción del Cantante Bad Bunny "dtmf" ♪ Debí tirar más fotos de cuando te tuve ♪ definitivamente debimos tomar más fotos de cuándo estuvimos juntos.
Mientras escribo este artículo, no puedo evitar soñar, imaginar con intensidad un re-encuentro, vernos nuevamente para contarnos todos los detalles de lo que hemos vivido en estos años separados por la distancia, compartir con las familias que aun se conservan (¡Salud por ellos!), con las nuevas familias, con los nietos de algunos y las que tienen nuevos novios o novias, tomarnos unas cervezas o unos tragos, comer otra vez juntos alrededor de una mesa grande, llena de risas, lágrimas, esperanza y un montón de historias y anécdotas.
A todos esos amigos, un abrazo fuerte y apapachado, hasta ese encuentro añorado.

Líneas llenas de sentimientos, muy bonito recordar los momentos entrañables.
ResponderBorrarGracias 🙂 Hay personas que nos marcan en la vida. En nosotros está cómo queremos ser recordados.
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