¿Lo estoy haciendo bien?
Ayer fue un día difícil, de esos en los que pasas todo el día muy ocupada en todos, menos en ti y que a pesar de eso, los resultados del día te hacen dudar de que si estás haciendo las cosas bien con tus hijos, con la vida, o no. Cerrando el día, bien tarde, tuve un intercambio de palabras con mi hijo mayor, de 14 años (adolescente, que de por sí, siempre ha tenido personalidad rebelde e imponente), no pudimos controlar las emociones ninguno de los dos, nos lastimamos mutuamente. Me dolió mucho, por mi, pero mucho más por él.
Mi hija de 9 años, escuchaba y veía sigilosa lo que acontecía, esperó el momento adecuado, se acercó a mi, y me abrazó largo y fuerte, me dijo, -mamá te agradezco por lo que haces por nosotros, gracias por haberme permitido salir hoy y estar más rato con Marcela (su amiguita)-. Luego salió de la cocina donde estábamos, me salí al balcón para llorar y desahogar un poco y allá me llegó con un libro que está leyendo, me dijo: -Mami, ¿te quieres sentar conmigo acá? ¿quieres que te lea el capítulo 9? -, le dije que si, y mientras ella leía, yo escuchaba con lágrimas en los ojos, lágrimas que poco a poco se fueron secando. Ella me miraba cada tanto, para ver cómo iba mi "recuperación". Ya más calmada yo, apoyó su cabeza en mi hombro derecho y nos quedamos en silencio por un rato. Luego, cuando ya nos íbamos a dormir, me dijo: -Mami ¿quieres que duerma contigo para que no estés solita?- le acepté y anoche me sentí amada y protegida por mi pequeña hija.
Aunque mi hijo, no se acercó para hacer las paces, mi nena me demostró que no lo estoy haciendo tan mal, que sí ha surtido efecto positivo mi dedicación a ellos, ella fue hasta mi, me abrazó, consoló y leyó para calmarme, además de eso me acompañó y abrazó mientras dormía. Es lo mismo que yo hubiera hecho por cualquiera de los dos en un momento de crisis.
Mi hijo hoy está dócil, hemos reflexionado ambos.
La vida está compuesta de altos y bajos para enseñarnos a vivir.
Hasta una próxima.

No es facil para una madre con la dinámica de hoy dia poder llevar un hogar con hijos en pre adolescencia y adolescencia, ser padre y madre a la vez, estar presente en los buenos y en los malos momentos, tener paciencia al llegar a la casa después de 12 horas de trabajo para cualquier situación que se presente, tareas, comida, limpieza, etc. Y con un apoyo familiar lejano, solo apoyo de palabras de comprension y añoranza de poder estar contigo en persona y darte un abrazo. Dios y tu solo pueden lograr la fuerza que necesitas
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